El día que Instagram decidió que iba a sacar los LIKES

VICTORIA CHOMICKI
Social Media Manager
Raster Agencia

¿Por qué nos resulta tan extraño o sorpresivo que no podamos dejarle a los otros saber a cuántos les ha gustado nuestro post? ¿Porqué querrías que el resto lo pudiera ver? ¿Afecta este  cambio a marcas, empresas e influencers que deciden promocionar o vender productos por éste medio?

La nueva medida tomada y testeada ya en varios países, quiere volver el foco de atención hacia el contenido y su calidad (el factor cualitativo) y no como actualmente suele suceder, solo en los likes (el factor cuantitativo).

“La respuesta a las primeras pruebas en Australia, Brasil, Canadá, Irlanda, Italia, Japón y Nueva Zelanda ha sido positiva. Este es un cambio fundamental en Instagram, por lo que continuamos nuestra prueba para aprender más de nuestra comunidad global” Dejó saber la App, desde su cuenta oficial de Twitter, el 14 de Noviembre del 2019. Hubo un tiempo en el cual se podían comprar seguidores y “me gustas”, esta era una práctica muy utilizada por las marcas y empresas, sobre todo cuando recién se está empezando y el número de seguidores está en 0. Por medio de la compra de seguidores, lograban posicionar sus cuentas dentro de la red, generar confianza entre los usuarios y por ende incrementar las chances de vender sus productos o servicios.

Y es que ciertamente muchas empresas que aún no contaban con un plan estratégico para trabajar sobre sus redes sociales y asociarse con famosos influencers, se basaban solamente en el número de seguidores y likes para seleccionar cuentas con las cuales asociarse y vender. Pero algo que estas empresas aún no sabían era como decíamos anteriormente, que cantidad no siempre significa necesariamente calidad.

Demás está decir que a pesar de que en un primer momento se sintieron en riesgo e incluso muchos protestaron por la visibilidad de éste indicador, los datos seguían y seguirán estando disponibles para los dueños de los perfiles, y otras estadísticas como las métricas (que resultan realmente relevantes para medir el “éxito” o el “fracaso” de un perfil o campaña desarrollada) también están disponibles y se pueden compartir si así se lo desea. Por lo que el negocio para las empresas e influencers sigue estando ahí, solo que con ésta nueva medida y sin la posibilidad de la compra de seguidores, deberían redireccionar los esfuerzos a la hora de plantear una publicación, una campaña o acción con influencers para que tenga un resultado más real y orgánico.

Sin embargo, esta medida no solo les impacto a las marcas e influencers, sino que le impactó también al “común de los mortales”. La gran pregunta es ¿Por qué? Y es que el número que percibe el usuario en sus publicaciones, en aprobación o rechazo a su contenido, puede afectarles más de lo que parece a simple vista. Claro está que el narcisismo no nació con, ni a partir de éstas redes, pero es cierto que las mismas facilitaron una vía para sacar esas tendencias a la superficie de las pantallas.

De varios estudios psicológicos realizados en base a analizar el comportamiento de múltiples usuarios, se concluyo que: “El nivel de actividad de las personas en las redes sociales está fuertemente correlacionado con el nivel de narcisismo, es decir, las personas que se gustan y tienen un buen concepto de sí mismas tienden a mostrar y compartir más sobre su propia vida.”

Por el otro lado, también nos encontramos con quienes están detrás de tan preciada interacción. ¿Cuántas veces nos ha pasado que hemos dado el tan preciado “Me Gusta”, “Compartir” o “Re-Tweet” a alguien, por el mero hecho de que queremos que se acuerde de nosotros o que nos devuelva la interacción cuando nosotros subamos una foto o compartamos un estado? No podemos mentirnos, todos lo hemos hecho al menos una vez. Podríamos decir que hasta se genera un sentimiento de
“deuda” para con un otro, una situación de compromiso con devolver una interacción. Con esto no quiero decir que esté mal querer caerle bien a los demás, compartir selfies porque nos gustaron ya que es normal buscar la aprobación en aquellos que nos rodean, somos seres humanos y es por naturaleza que buscamos relacionarnos con el resto, sin embargo, cuando tu estabilidad emocional depende o se ve afectada por unos cuantos “Me Gusta” o el hecho de que no los haya… Da que pensar.

Es por todo esto que lo que busca Instagram con la medida de ocultar los ‘me gusta’, pretende hacer de la red social un espacio en el que compartir contenido no tenga la presión de tener la aprobación popular, así como que dicho contenido por parte de quienes vender un producto o servicio sea o busque cada día, mejorar su calidad en lugar de elegir una vía rápida y superflua.

Personalmente, siento que sería una gran decisión, si se hiciera de forma permanente y generalizada ya que, por un lado, tanto marcas como influencers, deberían implicarse con compromiso real y planes estratégicos más elaborados para captar el interés real y genuino de los usuarios y es quizá en éstos momentos en que las ideas pueden potenciarse, o evidencian la necesidad de tomar las riendas y replantearse donde están parados como marca y hacia donde es que quieren ir realmente, en otras palabras, la calidad del contenido se ve obligado a mejorar sustancialmente para lograr aquello que antes era más sencillo de conseguir.

Por el otro lado, tenemos al común de los usuarios, quienes actualmente se están viendo implicados en cuestiones como el FOMO, una nueva expresión para referirse al “fear of missing out” o “miedo a perderse de algo”, y cuyas características primarias son la ansiedad surgida en los usuarios por una necesidad compulsiva de estar conectados, así como el miedo incrementado a no pertenecer y un malestar causado por sentir que su vida no es tan interesante como la de la persona que están viendo en historias. Una reciente estadística indica que el 56% de los usuarios de redes sociales son propensos a éste tipo de trastorno.

Sería ideal que todos pudiéramos manejar nuestras emociones por nosotros mismos, y no debamos depender de la mirada u acciones del otro, para sentirnos a gusto con nuestras vidas y con nuestra persona, sin embargo es también algo aún un poco utópico, es por esto que creo que hacer desaparecer el “Me Gusta”, ayudaría considerablemente a éstas personas a travesar éstos trastornos que se están haciendo cada día más presentes y nos ayudaría a todos en general, a tener una vida más relajada respecto de la imagen que le estamos dando al mundo. 

Instagram es una gran red social para conectarnos, compartir nuestros talentos, gustos, hobbies o mostrarnos y vincularnos con el resto del mundo, no dejemos que éstas nuevas posibilidades que nos trae la globalización y la conexión, se transformen en la mera banalidad de mostrar nuestros egos.